Cuando nos enfocamos en hacer, hacer y hacer, controlándolo todo, tarde o temprano llega el desgaste. Vivimos en una sociedad que nos invita a mantenernos en constante movieminto, que nos empuja hacia afuera para «lograr algo» o «ser alguien». Pero ¿hasta que punto esto es sano? y ¿hasta que punto esto es verdaderamente efectivo?

En la práctica de yoga manejamos la disciplina y el compromiso de hacer, pero hay un espacio de la práctica dónde «nos soltamos» «nos rendimos» «nos entregamos» a la experiencia sin la expectativa de lograr la perfección que nos plantea la mente.

En Yoga sucede que cuando no logras hacer una asana «perfectamente» no pasa nada, solo respiras y haces hasta donde puedes, la práctica va haciendo que esa asana poco a poco, respiración a respiración te transforme y es muy posible que al pasar del tiempo la domines de una forma diferente a como la logras al inicio.

La práctica de Yoga también enseña a intercalar la acción y el descanso,entendiendo que ambos son necesarios.

Trasladandolo a la vida diaria, a veces necesitamos un espacio reparador para poder ver las circunstancias de la vida con mayor claridad, o para poder accionar con más fortaleza.

Puede ser una meditación, un espacio de respiración consciente, una clase de yoga, una conversación amena, un espacio de silencio y soledad, unos días desconectados de todo.

No tengas miedo de tomarte un espacio, relajarte, desconectar tu mente del deseo de controlarlo todo, de atreverte a aquietarte lo suficiente como para que surja una nueva posibilidad.

Hagamos espacio para ver adentro, inspirarnos desde lo que realmente somos,  lo que nos parece significativo, para conectar con lo que realmente somos.⠀

Antes de los días de acción primero hay que ver ¿Quiénes somos? ¿Qué nos mueve? ¿Qué nos gusta? ¿Qué es lo que realmente nos motiva e inspira?

Desde allí surgirá una forma de experimentar la vida a tu medida.

La Meditación puede ser ese espacio reparador diario. Es una gran herramienta para lograrlo y en este ciclo energético representará una gran diferencia meditar o no.

Con amor,

Pat